Circula una foto por el grupo familiar y alguien pregunta si es real. Antes de reenviarla, hay una revisión de treinta segundos que cualquiera puede hacer con el teléfono en la mano y que descarta la mayoría de las imágenes armadas. No requiere programas ni ojo entrenado, solo saber dónde mirar.
Lo primero son las manos y los dedos. En las imágenes generadas o mal editadas, las manos son la parte que más falla: dedos de más, uñas que se funden con la piel, una mano que sostiene un objeto sin tocarlo. Amplía esa zona antes que cualquier otra.
Lo segundo son las sombras. En una escena real, todas las sombras van en la misma dirección y tienen dureza parecida. Si el personaje del frente proyecta sombra hacia la izquierda y el árbol de atrás hacia la derecha, hay algo pegado. Lo mismo vale para los reflejos en vidrios, autos y charcos.
Lo tercero es el texto. Carteles, patentes, remeras con letras y libros son un desastre en las imágenes falsas: aparecen palabras que no existen, letras que se repiten o alfabetos mezclados. Es probablemente la pista más rápida de todas.
Lo cuarto es el fondo. En los montajes suele haber una zona borrosa donde las líneas rectas se doblan: el marco de una puerta que se curva, una baldosa que cambia de tamaño, una baranda que se corta. Seguir con la vista una línea recta de punta a punta descubre muchísimo.
Lo quinto no está en la imagen sino en internet. Una búsqueda inversa —presionando la foto y eligiendo 'buscar imagen'— muestra si esa misma escena apareció antes en otro contexto o en otro año. Muchísimas fotos 'nuevas' resultan ser viejas, tomadas en otro país y con otra historia.
Conviene sumar un hábito extra que no es técnico: desconfiar de las imágenes que producen una emoción muy fuerte en el primer segundo. Indignación, ternura extrema, miedo. Esas son justamente las que están diseñadas para que las compartas antes de pensar, y las que más veces resultan falsas. Sirve también revisar quién publicó la imagen primero y si esa cuenta existe desde hace tiempo o se creó hace tres semanas, un dato que suele decir más que la propia foto.
Nada de esto sirve para tener certeza absoluta, y las herramientas de edición mejoran todo el tiempo. Pero con estas cinco revisiones se filtra la enorme mayoría de lo que circula, y ese es un buen resultado para medio minuto de trabajo.






