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Los insectos de casa que conviene sacar afuera en lugar de aplastar

Animales · 2026-09-08
Los insectos de casa que conviene sacar afuera en lugar de aplastar

Varios de los bichos que aparecen en el living están cazando a los que sí molestan, y echarlos con un vaso es mejor negocio.

Aparece algo en la pared del living y el reflejo es inmediato: zapatilla o papel. Pasa en todas las casas. Pero varios de los animales que entran no solo son inofensivos, sino que están trabajando a favor tuyo, y sacarlos con un vaso y un cartón conviene más que eliminarlos.

Las arañas caseras chicas encabezan la lista. Una araña que armó su tela en el ángulo del techo se pasa el día atrapando mosquitos y moscas. Es la razón por la cual los rincones con telaraña suelen tener menos mosquitos, aunque la relación no sea evidente a simple vista.

Las mariquitas o vaquitas de San Antonio son otro caso. En el jardín se alimentan de pulgones y otros insectos que atacan las plantas, así que cada una que aparece dentro de casa en otoño conviene devolverla afuera, cerca de una planta, en vez de dejarla dando vueltas contra una ventana.

Los ciempiés de casa asustan bastante por su aspecto y su velocidad, y sin embargo se dedican a cazar cucarachas chicas, polillas y otros bichos que sí generan problemas. Verlos seguido, eso sí, indica que hay humedad y probablemente presas suficientes, lo cual vale la pena revisar.

Las moscas grandes y torpes que entran en primavera, las crisopas de alas verdes y varios escarabajos también entran en la categoría de visitas inofensivas. Casi todos entraron por accidente siguiendo una luz y quieren salir tanto como tú quieres que se vayan.

El método del vaso funciona con casi todos. Se apoya un vaso limpio sobre el bicho contra la pared, se desliza un cartón fino por debajo, se sostiene y se lleva hasta una ventana o la puerta. Toma quince segundos y no requiere tocar nada.

Distinto es el caso de los que sí conviene controlar. Cucarachas, polillas de despensa, hormigas en fila hacia la alacena o cualquier cosa que aparezca en cantidad merecen atención y, si el problema persiste, la consulta a un servicio profesional de control de plagas.

Hay una razón práctica extra para no aplastar. Al hacerlo se ensucian paredes y zócalos, y en algunos casos se dispersa justamente lo que uno quería evitar. El vaso deja todo limpio y evita esa mancha que después hay que repasar. Además, en casas con chicos, el método funciona bastante bien como forma de que se acostumbren a mirar un bicho de cerca sin miedo.

Para el resto, la regla es simple y bastante cómoda: si es uno solo, no está en la comida y no pica, el vaso resuelve. La casa queda igual de limpia y el jardín gana un ayudante.

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