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Por qué la tapa de los bolígrafos tiene un agujerito arriba

Curiosidades · 2026-09-08
Por qué la tapa de los bolígrafos tiene un agujerito arriba

No es para que respire la tinta ni para colgarlo: la razón es bastante más seria de lo que la mayoría imagina.

Toma cualquier bolígrafo de los que se venden por docena y mira la punta de la tapa. Casi siempre hay un pequeño agujero. Algunas marcas lo ponen arriba del todo, otras en el costado. Es un detalle tan común que dejó de llamar la atención, y las explicaciones que circulan suelen ser bastante equivocadas.

La creencia más difundida es que ese agujero sirve para que la tinta no se seque o para igualar la presión adentro del tubo. Suena razonable, pero no es el motivo principal. Tampoco es para pasar un cordón y colgarlo del cuello, aunque más de uno lo haya intentado alguna vez.

La razón real es de seguridad. Las tapas de bolígrafo son objetos pequeños, livianos y del tamaño exacto para representar un riesgo si alguien, especialmente un niño, se las lleva a la boca y se atraganta. El agujero permite el paso de aire en caso de que eso ocurra, lo que da un margen adicional mientras se busca ayuda.

Por eso muchos fabricantes fueron adoptando el diseño con orificio de forma generalizada, y por eso también se ven cada vez más tapas con formas irregulares y clips grandes que dificultan que entren enteras en la boca. Es el mismo criterio que llevó a poner advertencias sobre piezas pequeñas en los juguetes.

Conviene decir que ningún detalle de diseño reemplaza la supervisión. La recomendación práctica en cualquier casa con niños chicos es tratar los bolígrafos, las tapas, las pilas botón y las piezas pequeñas como lo que son: objetos que conviene guardar fuera de alcance. Un cajón alto resuelve más que cualquier orificio.

El bolígrafo, en general, es una máquina bastante bien resuelta. Tiene una bolita de metal que rota en su alojamiento y va arrastrando tinta desde el tubo hacia el papel. Cuando escribe mal después de estar guardado, suele ser porque la tinta se secó en esa bolita, no porque se haya acabado.

De ahí salen los trucos caseros de siempre: rayar en un papel áspero, calentar levemente la punta con la mano o dar unos golpecitos suaves. Funcionan más veces de lo que uno esperaría, y en general un bolígrafo que no anda todavía tiene tinta suficiente para varias páginas.

Es fascinante cuánta ingeniería hay en un objeto que cuesta monedas y que uno pierde sin lamentarlo. Cada detalle, incluido ese agujerito, estuvo pensado por alguien. La próxima vez que veas uno, ya sabes qué está haciendo ahí.

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