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El inodoro que pierde agua y cómo arreglarlo en diez minutos

Hogar · 2026-09-08
El inodoro que pierde agua y cómo arreglarlo en diez minutos

Ese sonido bajo y constante que se escucha de noche puede estar costándote más de lo que imaginas cada mes.

Es de noche, la casa está en silencio y se escucha un siseo bajo desde el baño. Nadie abrió ningún grifo. Ese sonido es agua pasando del tanque a la taza sin parar, y en la mayoría de los casos se arregla con una pieza barata y diez minutos de trabajo.

Primero conviene confirmarlo. Hay una prueba clásica que funciona siempre: pon unas gotas de colorante de repostería o un poco de café molido en el tanque, sin tirar la cadena, y espera veinte minutos. Si aparece color en el agua de la taza, hay una fuga interna confirmada.

El culpable más frecuente es el sello de goma que tapa la salida del tanque, ese aro flexible del fondo. Con los años se endurece, se deforma o junta sarro, y deja de asentar bien. Es la pieza más barata del conjunto y se cambia sin herramientas especiales.

El procedimiento es sencillo. Cierra la llave de paso que está debajo, generalmente en la pared. Tira la cadena para vaciar el tanque. Retira el sello viejo, limpia bien el asiento donde apoya con una esponja, y coloca el nuevo asegurándote de que quede parejo. Abre el agua y observa.

El otro punto de falla es la válvula de llenado, que es la que corta el agua cuando el tanque se llena. Si el nivel sube demasiado, el agua se va por el tubo de rebose y también genera ese siseo continuo. Casi todas las válvulas tienen un ajuste de altura: baja el nivel unos dos centímetros por debajo del borde del tubo.

Hay un detalle que mucha gente pasa por alto: la cadena interna. Si está demasiado corta o enganchada, el sello no cierra del todo después de cada uso. Debe tener un poco de holgura, apenas floja, sin que roce otras piezas.

Cuando el problema no está adentro sino que el agua aparece en el piso, es otra cosa. Puede ser condensación en el tanque en días de mucho calor, la unión con la llave de paso, o el sello de la base. Ese último caso sí conviene mirarlo con calma o con ayuda, porque implica mover el artefacto.

Antes de comprar repuestos conviene sacar una foto del interior del tanque con la tapa afuera. En la ferretería, esa imagen vale más que cualquier descripción, porque hay varios sistemas distintos y las piezas no siempre son compatibles. Llevar también el sello viejo ayuda a comparar el diámetro exacto y evita un segundo viaje al negocio.

Una fuga silenciosa como esta puede pasar meses desapercibida y se nota en la factura. Vale la pena hacer la prueba del colorante en todos los baños de la casa una vez al año, aunque no escuches nada raro.

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