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Por qué los asientos de avión se sienten cada vez más apretados

Curiosidades · 2026-09-08
Por qué los asientos de avión se sienten cada vez más apretados

No es solo impresión tuya: hay decisiones de diseño y de negocio detrás de esa sensación de codos pegados y rodillas contra el respaldo.

Te sientas en el asiento del medio, acomodas la mochila abajo y descubres que no hay lugar para los dos codos al mismo tiempo. La persona de adelante recuesta el respaldo y la pantalla te queda a veinte centímetros de la cara. La sensación es universal y el motivo no es un misterio.

El factor central es la distancia entre filas, que en la jerga se mide de un punto del asiento al mismo punto del siguiente. Cada centímetro que se recorta permite agregar más filas en el mismo avión. Como el costo de volar se reparte entre los pasajeros, más asientos significa un precio más bajo por persona.

Ahí está el intercambio que casi nadie plantea en voz alta. La comodidad se cambió por precio, y esa decisión la tomamos entre todos cada vez que comparamos vuelos y elegimos el más barato por diferencia de unos pocos pesos. Las aerolíneas responden a lo que la gente efectivamente compra, no a lo que dice preferir.

El diseño de los asientos, en cambio, mejoró bastante. Los respaldos actuales son más finos gracias a materiales nuevos, lo que devuelve algo de espacio para las rodillas aunque las filas estén más juntas. También bajaron de peso, lo que reduce el consumo de combustible. El problema es que ese espacio ganado se usó para agregar más filas.

El ancho es otra historia. El tubo del avión tiene un diámetro fijo, así que agregar un asiento por fila implica angostar todos los demás. Ahí aparecen los codos peleando por el apoyabrazos y la sensación de estar más apretado incluso en vuelos donde el espacio para las piernas es razonable.

Hay cosas prácticas que ayudan. Elegir el asiento con anticipación, aunque cueste un poco más, suele valer la pena en vuelos largos. Los lugares de las filas de salida de emergencia tienen más espacio. Y el asiento del pasillo da libertad para estirar una pierna, a cambio de recibir el carrito en el codo cada tanto.

Para viajar más cómodo sin gastar, algunos trucos simples funcionan. Poner solo lo esencial debajo del asiento delantero y subir el resto al compartimento. Sacarse el abrigo antes de sentarse. Reservar temprano si viajas acompañado, porque los asientos juntos se agotan primero y quedan los del medio dispersos.

La conversación sobre el espacio a bordo vuelve cada tanto y siempre termina en el mismo lugar: cuánto estamos dispuestos a pagar. Mientras el precio siga siendo el criterio principal de elección, el diseño va a seguir en esa dirección. Es una respuesta poco satisfactoria, pero explica bastante bien lo que sientes al sentarte.

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